jueves, 27 de septiembre de 2012

Los niños.


La vida se abre paso a través de ellos y necesitan oler, tocar, chupar, mirar, oír… En los primeros años de vida, el niño se relaciona con el mundo a través de los sentidos. 

Metemos a los niños en una escuela y, en un aula de treinta metros, les contamos lo que pasa fuera, en la vida. Les explicamos cómo son los árboles y les obligamos a pintar árboles y a escribir sus partes en una libreta, pero no les permitimos tener la experiencia directa de sentir un árbol: tocarlo, contemplarlo, olerlo, chuparlo, oír el viento en sus ramas…

Pero la vida se abre paso a través de ellos. Y necesitan experimentar por si mismos la realidad. Entonces nosotros les decimos qué el rojo y el azul hacen el morado; que el amarillo y el rojo juntos hacen el naranja… y no les permitimos probar, les arrebatamos una de las mayores satisfacciones que tiene esta vida: comprobar, probar, experimentar por uno mismo.